viernes, 5 de febrero de 2010

Hay veces que me pregunto, ¿Uno tan malo tiene que ser para que todo lo que le vuelva sea en su contra? Será la vida que siempre nos pega un poco, nos encandila con lo que está por venir. Y entonces, ¿Cuántas veces tiene que ser tan dura? Puede que cometa errores, pero no serán los más grandes del mundo, son errores, que a la larga cometen todos. Parece que lo bueno jamás se va, vivo rodeada entre todo lo que me afecta, no puedo tener si quiera dos días en los que pueda estar bien. Pero los problemas son como imanes, se aferran a mi siempre a mí, y es tan grande esa atracción que es casi imposible despegarme. Intento pero no se alejan. No vivo feliz. O no vivo, digamos. Vivo esperando lo malo, vivo haciendome ilusiones que resultan ser falsas para no estar mal. Me emociono y nunca pasan. Siento que lo bueno jamás viene a mi. Y es ahí cuando me pregunto, ¿Tan mierda fui? ¿Toda mi vida fui una cagada? Estoy rodeada de gente que me quiere, que dicen que soy una buena amiga. No digo que mientan, yo tampoco me siento así, pero la vida me juega tan en contra que es lo único que me queda. De los errores se aprende, pero que alguien me diga, ¿Cuál fue el error que cometí? No maté a nadie. Cagadas me mando siempre, pero ¿Son tantas las cagadas que me mandé? ¿Tanto que así tengo que vivir? Vivo entre problemas y muy de vez en cuando pesco algo bueno. Pero lo bueno se oscurece cada vez más hasta volverse otro obstáculo. No pido nada, siempre intento no causar nada malo. ¿Peleas? Me peleo algunas veces, pero, ¿Qué? ¿Nadie se pelea? Yo creo que todo el mundo lo hace y aún la mayoría viven felices. Me cansé de esto. Me cansé de siempre pelear y no obtener nada. Me cansé de dejar pasar las cosas. Nunca pido lo bueno, siempre dejo que fluya, porque la verdad es que sin problemas, la vida no tiene esa preocupación, y si estuviera totalmente feliz sería aburrido. Pero los problemas ya me agobian, y me cansé.

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